¿Hacia donde nos dirigimos? Evolución de la tecnología y sus efectos en las organizaciones.
En este capítulo Macedonio A. Gonzalez nos conduce a un viaje por el pasado con la intención de reflexionar más que adivinar, sobre el futuro que le depara a la sociedad del siglo XXI.
En su viaje nos comenta que las personas, a pesar del paso del tiempo, presentan las mismas necesidades y temores que siglos atrás o que éstas evolucionan muy lentamente; pero el cambio mismo se presenta en todas las épocas, y el enfoque para solucionar los nuevos problemas son ofrecidos por la tecnología.
La idea de pronosticar el futuro no es nueva. Ya en 1958 Leavitt y Whisler predijeron que el uso de la tecnología modificaría las estructuras de las organizaciones e incluso, vaticinaron un aumento en la obsolescencia tecnológica y una recentralización hacia la alta administración.
Su enfoque fue la de ver a la computadora como una herramienta que puede influir en el comportamiento y aprendizaje de las personas.
Treinta años más tarde, Applegate, Cash y Mills reafirman que el uso de la tecnología ayudará a la flexibilidad y descentralización de las organizaciones; cuyo enfoque será en procesos y proyectos en lugar de actividades y procedimientos. Los trabajadores serán más talentosos y tendrán más autonomía.
El siglo XXI parece caracterizarse por una competencia global entre organizaciones e individuos. La Internet, los cambios sociales y el outsourcing contribuyen a la revolución tecnológica. Los efectos de la tecnología del siglo pasado son palpables hoy para todos.
Parece ser que la constante es el cambio; y que el conocer el presente nos facilitará la vida para lo que nos depara el futuro. La tecnología hoy por hoy es más barata, poderosa y flexible. La revolución que provoca Internet es equiparable a la que produjo el automóvil en el siglo XX.
Los nuevos enfoques de negocios con mayor control y flexibilidad, el de los productos con su personanalización de las necesidades como bandera, La mercadotecnia enfocado a un perfil individual; el de gobierno con productos y servicios a la medida y el enfoque educativo con formatos no presenciales y salones globales sólo son posibles gracias a las nuevas tecnologías.
Pero todo esto conlleva riesgos de seguridad para proteger al conocimiento, de vulnerabilidad y a la pérdida de la privacidad.
La tecnología ya existe, sólo hay que usarla.
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